Un empresario fue secuestrado cuando llegaba en su camioneta importada a la puerta de su casa de la localidad bonaerense de Lanús y fue liberado en Capital Federal luego de que su hijo pagara un rescate de más de 60.000 pesos, informaron hoy fuentes de la investigación.
La banda no tuvo reparos en cuidarse de la Policía, ya que todas las instancias del secuestro se dieron muy cerca de alguna comisaría, la captura, a dos cuadras de la 1ª de Lanús; el pago del rescate y la liberación, a ocho de la comisaría 36ª de la Policía Federal; y el abandono del auto de la víctima, a dos de la seccional de Tapiales, en el partido de La Matanza.
El hecho tuvo como víctima a un empresario identificado por la Policía como Raúl Tomás Alonso (61) y el encargado de negociar con los captores y realizar el pago fue su hijo de 28 años.
Todo se inició ayer por la tarde, alrededor de las 19, cuando Alonso llegaba a su casa ubicada en el cruce de las calles Ministro Brin y Gobernador Llavallol, de Lanús Oeste, en su camioneta, una Audi modelo Q3 color blanca.
El secuestro se produjo a tan sólo dos cuadras y media de la comisaría 1ª de Lanús, situada en la calle Enrique Del Valle Iberlucea 2818.
Cuando más tarde formuló la denuncia, Alonso contó que en el momento de la captura fueron dos los delincuentes armados que lo interceptaron en la puerta del domicilio, se le subieron a la camioneta y se lo llevaron.
«Lo que se había iniciado como una posible entradera derivó en un secuestro extorsivo», dijo a Télam un jefe policial que participa de la investigación.
Siempre según lo que luego relató en la denuncia, a unas 15 cuadras de su casa, Alonso fue traspasado de su vehículo a un auto del que no pudo precisar marca y modelo pero sí que era un sedán cuatro puertas de color oscuro.
Los voceros contaron que desde ese vehículo y utilizando el smartphone de la propia víctima, la banda comenzó a realizar los llamados extorsivos a la familia.
Uno de los investigadores reveló a Télam que los secuestradores «amenazaron con asesinar a Alonso si llamaban a la Policía», razón por la cual la familia, asustada, optó por no denunciar el hecho mientras estuvo cautiva la víctima y llevó adelante sola las negociaciones.
Un hijo del empresario fue el interlocutor con el secuestrador que realizaba los llamados extorsivos y quien finalmente acordó un pago de 57.000 pesos y 400 dólares, lo que da un total de 63.000 pesos si se toma el valor del dólar a 15.
Tanto el pago del rescate como la liberación de la víctima se registraron en forma simultánea pero en la Capital Federal y luego de que la víctima estuviera poco más de dos horas retenida por parte de la banda en otro auto, según detallaron las fuentes.
El hijo del empresario llegó a las 21.15 al cruce de la avenida Intendente Rabanal y Erezcano, en el barrio porteño de Nueva Pompeya, y allí se realizó el intercambio, la bolsa con el dinero por la víctima.
«Fue un mano a mano. El hijo les dio el dinero y los secuestradores hicieron bajar del auto a su padre y lo liberaron», contó a Télam un investigador judicial.
Si bien es jurisdicción de la comisaría 34ª de la Policía Federal -que está ubicada más lejos-, el sitio del pago y la liberación queda a tan sólo ocho cuadras de la seccional 36ª, que está localizada en la equina de Pedernera y Carlos Ramírez.
Alonso y su hijo se dirigieron a la comisaría 1ª de Lanús a denunciar el hecho, en lo que fue la primera intervención policial que hubo por el caso cuando el secuestro ya había concluido, por lo que no hubo chance de hacer intervenciones telefónicas, ni monitorear el pago, explicaron a Télam los investigadores.
Al tratarse de un secuestro extorsivo, la comisaría derivó la denuncia a los detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones de Avellaneda, quienes le dieron intervención al titular de la Fiscalía Federal 2 de Lomas de Zamora, Sergio Mola.
La camioneta Audi Q3 de Alonso fue abandonada por los delincuentes y pudo ser localizada gracias al rastreo satelital y recuperada en el cruce de las calles General Pirán y Tuyutí, de Tapiales, partido de La Matanza, también cerca de una comisaría, la Distrital Noreste 4ª que está a dos cuadras, en Altolaguirre 230.
El fiscal Mola ordenó que el vehículo sea peritado por la Policía Científica bonaerense en búsqueda de alguna huella o rastro que permita identificar a alguno de los delincuentes que estuvieron en el vehículo, ya que hasta esta tarde no había ningún sospechoso identificado.
Algunos vecinos contaron hoy a la prensa que en la misma cuadra donde anoche se produjo este secuestro y en otras calles aledañas, también cerca de la comisaría, hubo varios robos, y que incluso hay bandas de ladrones que «marcan» las viviendas sacando fotografías a las fachadas de las propiedades.
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